Il faut toujours garder les deux yeux ouverts,
un œil ouvert sur la misère du monde pour la combattre,
un œil ouvert sur sa beauté ineffable, pour rendre grâce.
-Abbé Pierre.

martes, 22 de octubre de 2013

La lengua más antigua del mundo


    En Prosíleon, la región más septentrional de la península de Ornesis, gélidas tierras bañadas por los mares árticos, se asienta la tribu de los psyr. El descubrimiento de esta tribu en la década de los 40 y el estudio realizado por el filólogo argentino Félix Aruelas Corín (1904-1998) han dado lugar a diversos documentos que describen los rasgos de su lengua: el kahrsi[1].

    Aunque los lingüistas ponen en duda la posibilidad de identificar o reconstruir idiomas cuya existencia exceda los cinco o seis mil años, algunos afirman que el kahrsi podría ser el más antiguo de la Tierra, anterior incluso a la lengua proto-mundo[2].

    Los psyr, con una población de unos quinientos habitantes, han evolucionado al margen de la sociedad moderna durante miles de años, son también conocidos como los supraoculi (ojos grandes) y sobreviven a día de hoy en un valle rocoso horadado por cuevas y complejas estructuras laberínticas, constituyendo también uno de los asentamientos humanos más antiguos y admirables habitados. 

    El Dr. Aruelas Corín ha detallado la morfología y sintaxis del kahrsi en un extenso compendio de artículos y grabaciones subvencionadas por la BBC, del cual he extraído los rasgos más genéricos (suficientemente fascinantes para el desconocedor y explicados de manera informal en el presente artículo).

    Así, nos hallamos ante una lengua única en su género. Las primeras observaciones describen cómo esta tribu parece comunicarse a través de sonidos muy largos, emitidos con la técnica de respiración circular y con sus interlocutores procediendo de manera simultánea. Anota el filólogo que “el aborigen, hallándose solo y, lo que es más sorprendente, durmiendo, resuena constantemente sin aparente interrupción, produciendo una suerte de ronquido cuasi infinito”.

    Los estudios iniciales van orientados a clasificar los diferentes sonidos para dar con patrones y estructuras reconocibles, pero la labor resulta ardua y harto complicada dado que, por un lado, dichas emisiones guturales no parecen diferenciarse por su cadencia ni articulación —suenan todas igual, al menos para el neófito—, y por otro, los sujetos de Prosíleon sólo interrumpen su arenga con ocasionales y misteriosos silencios al interactuar entre sí, lo que produce vocablos tremendamente largos prácticamente imposibles de adscribir a un catálogo lingüístico convencional.

    Al cabo de aplicar diversos enfoques, el Dr. Aruelas, en un fantástico alarde de percepción tangencial[3], da con la fórmula que rige la maravillosa esencia del kahrsi. Esta lengua no se compone de distintas articulaciones sonoras emitidas por el interlocutor —como toda lengua hablada conocida hasta entonces—, sino de las pausas que interrumpen dichas emisiones. Así, el psyr articula palabras cuando calla; el kahrsi es la ausencia de sonido, es una lengua afónica, silente. No emite, omite. El sonido es su lienzo, el silencio su mensaje.

    La asombrosa cualidad sigilosa de este lenguaje contrasta con el murmullo permanente que la rodea, que abruma y aturde a los visitantes al adentrarse en este reducto de la civilización.

    De sus múltiples particularidades, cabe destacar el uso potenciado de ciertas habilidades sensoriales en los kahrsi-hablantes. A este respecto, el Dr. Aruelas Corín propone en uno de sus artículos más celebrados el uso del neologismo sentiblo —homólogo de nuestro vocablo—, para designar cada palabra que compone esta lengua (vocare, llamar, por sentire[4], sentir). Una vez estudiado en profundidad podemos saber que el sentibulario kahrsi es incluso más extenso que el vocabulario de cualquier lengua moderna.

    La sutileza con que los psyr distinguen cada sentiblo radica en un sentido de la vista y del tacto hiperdesarrollados. (De ahí que sus rasgos físicos destaquen por esos enormes ojos y, como se ha sabido por estudios posteriores, una piel “más avanzada”, repleta de receptores sensoriales similares a los de las yemas de los dedos).

    Estos protohombres perciben la ausencia de vibración sonora en el aire y en los objetos y observan a su interlocutor con mirada atenta; en su tradición es más importante lo que no se dice. Han perfeccionado de tal manera la lectura del lenguaje corporal que el silencio es su máxima expresión verbal.

    Desde su hallazgo, y gracias a la difusión del trabajo de F. Aruelas Corín, no han faltado escritores y poetas embarcados en la difícil tarea de transcribir este lenguaje desde sus distintas perspectivas. Así, por ejemplo, encontramos la novela sin título del neoconceptual francés Gerard Crustard (1933-2009), íntegramente escrita en kahrsi, cuyos ejemplares no se pueden ni pudieron ser nunca adquiridos en ninguna librería.

    Bajo estas líneas se muestran los primeros versos del poema épico Shh (en su transcripción fonética), que narra la epopeya del homónimo héroe sordo en las cordilleras del Epicóndilo Magiar, del poeta inglés Jeremiah W. Ringstone (1937-1969).












Primeros versos de Shh, por J. W. Ringstone.

    Refiriéndonos a otras disciplinas artísticas, hay quien ha querido ver un homenaje a la lengua kahrsi en la conocida obra 4’33’’ del compositor vanguardista americano John Cage (1912-1992). (De hecho, aún están por estudiar los artificios musicales con los que los psyr enriquecen su cultura, “maniobras incomprensibles en superficies sonoras, gestos mudos y manipulaciones del aire que aspiran a atenuar la vibración de la Tierra y el Universo”, en palabras del Dr. Corín).

    Múltiples y asombrosos rasgos caracterizan la lengua más antigua del mundo, cuya enumeración exhaustiva escapa al ámbito de este artículo. Sin embargo, no quisiera concluir sin una reflexión final. Planteémonos lo fácil de pronunciar que resulta el kahrsi, lo conveniente y sin embargo inusual de su puesta en práctica en las sociedades avanzadas y, a su vez, la cantidad inabarcable de malentendidos y barbaridades que provocamos cuando, en ocasiones, callamos.


[1]. Del griego καηρσι, percepción.
[2]. Proto-mundo (o proto-humano) es el hipotético ancestro común más reciente de todos los idiomas del mundo.
[3]. Teoría de la percepción desarrollada por el filósofo y viajero en el tiempo G. Higgins Valdemar (2047-).
[4]. No es casualidad que la etimología del verbo sentir signifique originalmente oír, atributo que mantienen el italiano y el catalán, por ejemplo.

domingo, 6 de octubre de 2013

Instrucciones II

                                                                                                                            
                                                                                  Foto: Juan García González
 
Instrucciones para hacer un poema
(método antiguo)
sujete el espacio por un extremo
dóblelo sin mirar hasta desencajarlo
recorte fragmentos de tiempo
en trozos breves, largos y eternos
júntelos y aplique tinta adhesiva
deje transcurrir

Instrucciones para hacer un poema
(método moderno)
botón derecho
propiedades
hacer poema

Instrucciones para abrir un caramelo
tome asiento
desconecte su teléfono móvil
espere a que de comienzo el concierto
abra el caramelo en el adagio con sentimento

Instrucciones para dar un abrazo
peatón pulse
espere verde
abrace mientras espera verde
cruce cuando esté verde


martes, 25 de junio de 2013

Cuéntame un cuento

                                                                                                                                        Foto: Kris el Vikingo

Cuéntame un cuento.
Está bien, ¿cuál?
El de la ardilla.
De acuerdo, siéntate.

Érase una vez una ardilla
que gustaba de ver a sus amigos.
Ellos eran el pájaro,
el caballo
y la salamandra.

El pájaro era un tipo ocupado,
cuando no estaba traduciendo textos a tres idiomas
volaba de un lado a otro trajeado
con su maletín lleno de papeles.

El caballo podía haberse dedicado a las carreras,
pero era payaso por amor al arte.

La salamandra disfrutaba panza arriba
del sol y la luna por igual
y soñaba que montaba en moto por el desierto del Gobi.

La ardilla,
que escribía versos en prosa
y sólo se cansaba de la desidia,
reunió a todos un día y les explicó:

He visto un prado
donde las flores crecen hasta ser árbol.
En él hay un lago
donde el agua suena como el mar.
Los peces
te saludan entre la hierba,
y el cielo está cosido a la tierra
con cristales de sal.
¡Vamos!
Podemos bajar rodando
y llegar antes de que anochezca.

 El pájaro se disculpó, tenía una reunión.

El caballo se rió, pensaba que era una broma.

La salamandra no había escuchado, se había despertado con la risa del caballo.

La ardilla,
que escribía versos en prosa
y sólo se cansaba de la desidia,
recordó algo sobre estos señores.
Ellos eran el pájaro,
el caballo
y la salamandra
—.
 
Recordó que eran amigos no porque sí,
si no porque había crecido con ellos
hasta ser más que árbol.
Con ellos había escuchado la lluvia,
que suena como el mar.
Conocido lo desconocido,
agarrado las estrellas,
cristales de sal y luz azul.

Eso recordó.
En este otro prado
donde el tiempo moría al nacer,
rodando una y otra vez
cada anochecer.

Cuéntame otro cuento.
Está bien, ¿cuál?


domingo, 3 de marzo de 2013

Hoy



Hoy me acaricias
con gemas y alhajas.
Hoy creamos en sueños,
de vidas presentes y atadas,
el jardín de las delicias.

Hoy me ofreces tesoros
de palabras abrazados
con labios,
pecados,
luz,
suspiros
y brazos amados.

Hoy me regalas
sonrisa y vida.
Y es que la poesía,
la que tienes por alas,
de nada sirve
si no es compartida.

martes, 29 de enero de 2013

El mar

 
                                                                                                                                    Foto: Maxi Conesa


¿Y si el mar quisiera ser de aire?
Habitar el cielo,
volar con los sueños
que vieron nacer sus alas.
Medir el tiempo,
acariciar
con la punta de los dedos
tu mirada.

¿Y si el mar fuera de tierra?
Las entrañas del camino
con su sangre llenaría.
Abrazar las raíces
del olivo centenario
y guardar en su regazo
los tesoros del olvido,
eso haría.

¿Y si el mar bailase al son del fuego
dibujando poesía
con su lengua incandescente?
En su ira encontrarías
la canción más serena

dulce
demente,
y a la vez tardía.

Pero el mar no quiere viento,
no es arena,
no arde y baila.
Si así fuera
no habría lluvia
que borrase mis recuerdos
ni la sal
de tus lágrimas.

martes, 8 de enero de 2013

Los sueños de Guido

                                                                                                        Foto: Isabel Munuera

Doquiera que des tu oído
reman los sueños de Guido.
Mira de canto la escala,
famoso el Himno a San Juan.
Soltura de voz y de habla
labran sonidos divinos,
silencio y firme compás.


Pequeño homenaje en verso a un curioso episodio de la historia de la música… En la Edad Media se cantaba un himno dedicado a San Juan Bautista que tenía una particularidad: cada frase musical comenzaba con una nota superior a la que antecedía. Guido d’Arezzo, monje benedictino que vivió en el siglo XI, tomó la primera sílaba de cada verso como alternativa a los nombres antiguos de las notas, que hasta entonces se denominaban con letras del abecedario. El texto decía así:

Ut queant laxis

resonare fibris

mira gestorum

famuli tuorum

solve polluti

labii reatum

Sancte Ioannes.

Para que puedan

exaltar a pleno pulmón

las maravillas

estos siervos tuyos

perdona la falta

de nuestros labios impuros

San Juan.


Cinco siglos más tarde, fue un tal Anselmo de Flandes el que sugirió que las iniciales del último verso, Sancte Ioannes, dieran nombre a la nota Si. Y ya en el siglo XVII el musicólogo Giovanni Battista Doni cambió Ut por la primera sílaba de su apellido.

Quedó así definido el nombre de las notas musicales: Do Re Mi Fa Sol La Si (que componen también el comienzo de los versos de "Los sueños de Guido"). Este sistema convive en la actualidad con sus predecesores: en Francia, por ejemplo, siguen usando Ut en lugar de Do, y en países anglosajones predomina el uso de las siete primeras letras del abecedario, siendo A B C D E F G equivalente a La Si Do Re Mi Fa Sol. Sin ir más lejos, las claves de Sol, Fa y Do son las letras G, F y C un tanto ornamentadas y transformadas por el tiempo.


Evolución de las claves musicales
Fuente: Wiechowicz Stanisław: Ćwiczenia w starych kluczach. Część pierwsza.
3-głosowe utwory dawnych mistrzów (XIII-XVIII w.).
Cracow, Polskie Wydawnictwo Muzyczne, 1953.


Existen muchos más sitemas para nombrar los sonidos, fantásticas herramientas de codificación que nos ayudan a hacer música, poemas y viceversa, pero que en ocasiones transmiten mensajes inquietantes, como este que surge de combinar el solfeo occidental con el sargam de la India: Si MiDo Mi LaDo ReLaMiDo PaGaRé SaNiDá. Ahí lo dejo.

jueves, 3 de enero de 2013

¿A qué has venido?

                                                                                                                             Foto: Juan García González

He venido
a inventarme los colores
que el pintor derramará
por las aguas
del río;
no soy más
que un trozo de hilo
anudado por un lado
al extremo
del olvido.

Van conmigo las maletas
ocupadas con vacío
según si el paso es fértil
o baldío;
estaré cerca de aquél
que conciba el temor
como un amigo
del camino.

No hay error posible
si lo único que hacemos
es cruzar de un lado a otro
con las manos abiertas,
los ojos abrazados
y el corazón
henchido.